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29/5/12

Estación en lo profundo




Arias tenía razón: no es un tema de belleza. Tampoco se trata de tu gracia, tu sensibilidad o tu carisma. En realidad, eres el tipo de mujer que nunca le presentaría a mis padres, llevaría a un paseo o consagraría con una argolla. Pero, maldita sea, eres sexy, aunque solo de cuando en cuando. 

Es extraño, justamente por su intermitencia. Te veo y pierdo la razón, parpadeo y eres engreída, inmadura y simple, pero parpadeo nuevamente y veo el deseo hecho carne y hablándome de cualquier cosa que no me importa pero que no puedo dejar de escuchar.  No sé si me engañan los sentidos, pero ¡cómo me confundo algunas veces!

Es un imposible por cierto. Vivimos en orillas separadas, y apenas una carcajada tuya podría hundir una barca que viaja bajo la tormenta y sin remos. Sin embargo a veces siento que no sería necesario utilizarlos, y que podríamos lanzarnos al agua y perder el control hasta tocar el fondo del mar, si es que es posible hacerlo, para vivir en una oscuridad perpetua y desconocida.

De un hilo pende
El fruto maduro
Quizás ligeramente verde
Desconocido e imperfecto
Tan difuso a través del espejo que no sé si realmente si lo quiero
Si puedo pasar a tu mundo o tu al mío
A través del reflejo
Hasta la oscuridad de lo profundo
De donde no sabes lo que vas a obtener o si vas a volver

Dame tres Lychee Martini servidos por el hombre del bar. Dile que los anote en mi cuenta y que volveré a pagarle como siempre en jueves. Cuando termine con ellos tendré una respuesta para ti, así sea respuesta de una noche, hilo y aguja. 

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11/3/07

Estación Caricias


Ansío tu geografía. Hace ya varios días que las cosechas de néctar de tu cuerpo fecundo se echan a perder. Dices el trabajo, digo la rutina, mientes sobre el cansancio y yo sobre el espacio.

Porqué nos esforzamos en dar razones para algo que antes era de lo más natural, que sucedía en las escaleras, frente a la puerta de la casa de tu amiga del 304, en el lavabo, en la ducha, bajo el sol de las 11am o bajo el amparo de una fría luna de madrugada.

No importaba entonces el clima, la posición, el humor, la ocasión, ni mucho menos los demás, esos que ahora nos asaltan más allá de toda puerta, que limitan los pequeños espacios prestados en los que descansamos al caer la noche...

Dime, dame vos también una respuesta, que sólo me encuentro con textos inconclusos, con letreros en blanco, con frases de amor pero con la ausencia de tu sexo (es posible lo primero sin lo segundo, así como siempre ha sido posible lo segundo sin lo primero??...)...

... Así soñé anoche amor, y tengo mucho miedo de que lleguemos a esto... necesito tu pasión, tu cuerpo, tu deseo: ayúdame a aplastar a la atrevida pesadilla...

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