15/5/07

Estación carta


De haber sabido el poder de un viejo 'manuscrito' de apuñalar el presente (sobretodo cuando hablamos de sentimientos), quizás hubiera optado, erroneamente, por borrarlo...

Afortunadamente (¿?... como todo puñal, es plausible el doble filo...), el pasado siempre ha estado condenado al olvido, a la tergiversación, a tener una muerte que inicia sus máquinas al instante siguiente de todo nacimiento...

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4 comentarios:

Anónimo dijo...

Me gustaría creerlo, que se cumple la condena, pero hasta el momento no es así. El pasado se refugia en los pliegues más recónditos del alma y asalta.

Mira hay tantas cosas que decir, pero no tengo "actitud -emboscada" para finalmente poder hacerlo, y creo que ya entendí tu modus operandi : Desencuentro. Entonces qué puedo hacer... quedarme con aquel pasado que siento bastante ajeno a esa condena de muerte.

Estación Daniel dijo...

No sé muy bien q responder a esto, la verdad nisiquiera podría ubicar tu anónima escritura dentro de mi pasado...

Me alegro en todo caso de que me hayas identificado, y, en el silencio de mis letras, también me hace feliz que toda regla y toda afirmación siempre se encuentre llena de excepciones.

Ojalá te dejes identificar, de una u otra manera. Confieso que me intriga y me hace sentir culpable tu afirmación.

Quizás eso baste para demostrar que en tus afirmaciones también se encuentran ciertas excepciones...

Anónimo dijo...

Pues mira con lo que me acabo de encontrar. Puede ser pura paranoia mía pero quizás te de algunas respuestas.

http://loshilosdemoira.blogspot.com/2007/01/reencuentros-desencuentros.html

No te dice nada? Depronto me equivoco, pero me llegó hasta el alma. Y sinceramente me gustaría VERTE y ESCUCHARTE mientras me lo dices.

Estación Daniel dijo...

Mis realidades siempre tendrán lugar al interior de la ficción… muchas veces inspirado en momentos vitales, pero no siempre con la literalidad como sendero. Preferiría que no se presuma el objeto de estas palabras, creo que así estaría todo mejor.

Hablando de paranoias, siento hostilidad en las mayúsculas tuyas que asumen la propiedad de estas palabras. Insisto en pedirte que no des por sentado aquello que sólo al viento pertenece y que nace de laberintos tergiversados de la mente; justo aquellos que muchas veces viven en mundos alternativos a los que dicta la física cotidianidad…

En pocas palabras, sólo espero puedas desprender el tema personal cuando leas cada texto y cada imagen de este espacio, así quizás disfrutes más tu estancia en mi estación, dejando el juicio, la presunción y los desafíos para otro lugar.

Y en todo caso, si insistes en atribuirte la poesía de esta historia, creo que la carta no podría ser más clara…: Adiós.