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24/9/07

Estación trabajo


Hay que estar muy jodido para tratar de vender un único flotador para niños en medio de una calle ejecutiva y llena de vehículos como lo es la 85 con 20 en Bogotá, donde el clima permanece frío y lluvioso y hay muy pocas piscinas cerca (incluso, si se fijan en la foto, el transeunte que pasa al lado del vendedor cabizbajo lleva una sombrilla en la mano)...

... Quizás más común, pero posiblemente más deprimente, es tener que aparcar en cualquier acera para tratar de vender la desgracia propia por medio de la lástima ajena.


Estas fotos no son más que la captura de panoramas comunes y desoladores de una tierra breve en oportunidades como lo es la nuestra... tan cotidianos que, como se ve en las fotos, la gente ni se percata de lo que sucede y sigue su camino, como si estas personas abandonadas por la suerte y la fortuna fueran parte del paisaje...


Para otras realidades comunes a nuestras ciudades latinoamericanas, clic aquí

2/7/07

Estación basura



Cuando la ciudad no te pertenece, cuando lo que pisas no es tuyo, tomas lo que te sirve de los desechos que excrementan 'los otros' y te vale un peso acabar con el resto. Al fin y al cabo 'ellos' tampoco se han preocupado por ti...

Para ver a quién le podrían atribuir estas palabras, clic aquí.


Estación alcantarilla


Dentro de aquello que nos caracteriza como ciudad latinoamericana están los huecos de nuestras estrechas calles. Muchos de ellos suceden por el descuido del Estado. Otros, como este, por unas pocas monedas (robo de alcantarillas).

En la foto, un orificio vacío y oscuro como el corazón de aquellos que hacen este tipo de cosas para sobrevivir.

* Fuera de la foto, los bordes de otras tres alcantarillas están siendo lentamente destruidos por algunos desesperanzados que no tienen otra alternativa que saquear para sobrevivir, o quizás por un grupo que encontró más sencillo robar en un país de impunidades antes que trabajar para salir adelante... o sencillamente por algún puñado de adolescentes que se vio envuelto y obligado a participar del robo en beneficio de terceros (cómo saberlo...).

Para otras particularidades, menos delictivas, de nuestra Bogotá (y por extensión de semejanza, de varias de nuestras ciudades latinoamericanas) clic aquí...

9/5/07

estación miseria


Bueno, qué más particular en nuestras ciudades que los mendigos… así, vistos a través de una ventana lejana, con cierto dejo de indiferencia, con cierta costumbre en la mirada, mientras él busca en la basura por algún despojo que pueda calmar su hambre y su tristeza, botando lo que no le sirve en la calle de una ciudad, de un mundo, que no es suyo (¿¿¿que nunca lo fue???), que se reparte miles de veces entre cientos de personas entre las que su NN existencia no se encuentra contemplada.

¿Será que su destino fue la consecuencia de pisar fuera del sistema?… de atreverse a vivir sin la cadena de estudios y trabajos que lo pueden salvar a uno de no recibir un no como respuesta al buscar trabajo después de los 30 años; la consecuencia de haber querido enfrentar una de las tendencias que más fuertemente criticaba Nietszche:

“Vaya noramala la creencia de que con un salario más elevado se remediaría lo que hay de esencial en su miseria, es decir, su servidumbre impersonal; […] vaya noramala el tener un precio mediante el cual se deja de ser persona para convertirse en tornillo. ¿Sois cómplices de la presente locura de las naciones que lo que quieren es producir mucho y enriquecerse todo lo posible?”.

Este es nuestro sistema, nuestro mundo perdido en la galaxia, donde la carne vale diferente dependiendo de su color y del marrano que la compre… pero en medio de todo esto, habrá que ver cómo salimos adelante, encontramos la belleza y nos acercamos con frecuencia a eso que se llama felicidad, siendo capaces de distinguir entre si es más arriesgado bordear la miseria física o la existencial, y cómo le hacemos pa' no caer en ninguna de las dos...

Para ver otras particularidades de nuestra realidad, haga clic aquí.