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15/11/07

Estación dudas


Ando resolviendo mis días, pero ¡anda que ha sido difìcil!... Por más que pongo las naranjas en un lado de la balanza y las manzanas en el otro, no logro hacer que los pesos resulten equivalentes. Las mido, las reviso, las coloco en igual número, pero a fin de cuentas, ni saben a lo mismo, ni pueden tener por dentro contenido parecido.

Cuestión entonces de gustos. Yo podría pagar más por una naranja que por una manzana, pero no estoy seguro sobre el exacto antojo que tengo, ni sobre cuál es más rica. Desmembré una flor para buscar la respuesta, pero el azar de sus hojas se negó a hablarme. Decidí entonces preguntar, y unos me dijeron que la manzana era el néctar de la máxima providencia y otros abogaron de igual manera por la naranja.


Aún peor si le hago contrapeso a la naranja con otra cosa comoooo... granos de arroz... estos son alimentos de carácter diferente, pero en todo caso capaces ambos de llenar mi estómago. Debo decidir ¿cuál será mi cultivo?, o en todo caso, ¿qué va a ser lo que lleve del mercado con el dinero que queda entre mis manos?


... A todas estas debería hacer un poco de ayuno a ver qué me apetece más, pero igual, llevado por la seguridad del pulsar, por un deseo que me engarrota hasta las vísceras, creo que hoy me llevo las naranjas... claro, tengo que revisar el precio a ver si me alcanza, pero tiene perspectiva el que así sea.


Amanecerá y veremos...


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1/6/07

Estación vértigo


Viene el vértigo…

Las manos frías duelen al tipear cada letra. La espalda encorvada genera breves espasmos reclamando por la disciplinada y sostenida violencia de un sedentarismo en auge (silla trabajo, silla transporte, silla estudio, cama casa…).

De manera simultánea viene el retorcijón en el estómago, la culebra serpenteante que raja la tierra cuando decide avanzar un poco más.

Y finalmente, el siempre presente latido en la cabeza, que sólo puede avivar el deseo de escapar…

El resto son dolores musculares, decaimiento y sueño…

Así siento en la mañana de hoy, mientras la virosis gobierna mi cuerpo y silencia mis sentidos y toda mi expresión.

Siendo así, me bajo de la estación por ahora… ya veremos qué viene unos días después…

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