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15/11/07

Estación dudas


Ando resolviendo mis días, pero ¡anda que ha sido difìcil!... Por más que pongo las naranjas en un lado de la balanza y las manzanas en el otro, no logro hacer que los pesos resulten equivalentes. Las mido, las reviso, las coloco en igual número, pero a fin de cuentas, ni saben a lo mismo, ni pueden tener por dentro contenido parecido.

Cuestión entonces de gustos. Yo podría pagar más por una naranja que por una manzana, pero no estoy seguro sobre el exacto antojo que tengo, ni sobre cuál es más rica. Desmembré una flor para buscar la respuesta, pero el azar de sus hojas se negó a hablarme. Decidí entonces preguntar, y unos me dijeron que la manzana era el néctar de la máxima providencia y otros abogaron de igual manera por la naranja.


Aún peor si le hago contrapeso a la naranja con otra cosa comoooo... granos de arroz... estos son alimentos de carácter diferente, pero en todo caso capaces ambos de llenar mi estómago. Debo decidir ¿cuál será mi cultivo?, o en todo caso, ¿qué va a ser lo que lleve del mercado con el dinero que queda entre mis manos?


... A todas estas debería hacer un poco de ayuno a ver qué me apetece más, pero igual, llevado por la seguridad del pulsar, por un deseo que me engarrota hasta las vísceras, creo que hoy me llevo las naranjas... claro, tengo que revisar el precio a ver si me alcanza, pero tiene perspectiva el que así sea.


Amanecerá y veremos...


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24/10/07

Estación valor


Caen dos monedas hacia mis manos. Brillantes y robustas, varían sus matices en la medida en que giran irremediablemente hacia el suelo.

Ellos me piden que tenga el cambio a la mano para el momento en que caigan, pero todavía no sé con precisión qué me van a comprar y cuál va a ser su costo. Igual, así, sin criterios muy precisos, tendré que inclinarme por la mejor oferta.

-Quiero su alma pequeño artesano. Estoy dispuesto a pagarte un millón de ruplos amarillos.

-Lo siento amigo, ya está vendida. Ofrecieron 300 vascos griegos por ella.

-Perdón, ¿cuánto?... dime a qué equivalen y con gusto pagaré; estoy muy interesado...

-No lo sé señor, pero me han dicho que estas monedas son mucho más valiosas que las suyas. Eso sí, si prefiere le puedo enseñar el alma de un Cancerbero.

-Si no hay alternativa, deme su mejor precio, pero la verdad no sé si me atreva a comprarla.

"Y llego el día en que Lucía se quedó completamente sola en ese bosque. Esperó y esperó para ver nacer a un hada, pero nada, los niños ahora estaban llenos de información, pero no de sueños, y Lucía se entristeció y voló a otros bosques a buscar hadas pero no encontró a ninguna, hasta que desistió y volvió a su bosque, se sentó sobre una cáscara de nuez y se puso a llorar".

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