15/11/07

Estación dudas


Ando resolviendo mis días, pero ¡anda que ha sido difìcil!... Por más que pongo las naranjas en un lado de la balanza y las manzanas en el otro, no logro hacer que los pesos resulten equivalentes. Las mido, las reviso, las coloco en igual número, pero a fin de cuentas, ni saben a lo mismo, ni pueden tener por dentro contenido parecido.

Cuestión entonces de gustos. Yo podría pagar más por una naranja que por una manzana, pero no estoy seguro sobre el exacto antojo que tengo, ni sobre cuál es más rica. Desmembré una flor para buscar la respuesta, pero el azar de sus hojas se negó a hablarme. Decidí entonces preguntar, y unos me dijeron que la manzana era el néctar de la máxima providencia y otros abogaron de igual manera por la naranja.


Aún peor si le hago contrapeso a la naranja con otra cosa comoooo... granos de arroz... estos son alimentos de carácter diferente, pero en todo caso capaces ambos de llenar mi estómago. Debo decidir ¿cuál será mi cultivo?, o en todo caso, ¿qué va a ser lo que lleve del mercado con el dinero que queda entre mis manos?


... A todas estas debería hacer un poco de ayuno a ver qué me apetece más, pero igual, llevado por la seguridad del pulsar, por un deseo que me engarrota hasta las vísceras, creo que hoy me llevo las naranjas... claro, tengo que revisar el precio a ver si me alcanza, pero tiene perspectiva el que así sea.


Amanecerá y veremos...


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9/11/07

Estación granizada

Una presentación impresionante de lo que está sucediendo con el clima en Bogotá en los últimos días.




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7/11/07

Estación umbrella

Sus palabras fueron como un presagio: "Va a caer un aguacero el hijueputa...".

Me hizo falta sombrilla para cerciorarme de la verdad de lo dicho. Sin embargo, se quedó corta la profecía que fue pretexto. Llovió, a cantaros llovió con cientos de piedras blancas y cristalinas que sólo perdieron su belleza tras abatir el cielo y desgarrar la tierra.

30 segundos de escampe después, en la pequeña tienda de abarrotes de la calle Felicia, ella llegó corriendo a resguardarse con una pequeña carpeta bajo el brazo. Bastó, al entrar, un roce accidental. -Disculpe, dijo. -Tranquila, susurré como respuesta.

Después de esto la secuencia exacta de los sucesos me resulta incierta, pero estoy seguro de que, entre otras cosas, salimos, avanzamos hacia un destino común, la oculté brevemente bajo mi sombrilla y en algún momento hubo una sonrisa.

Imaginé (si de imaginación se tratara...) una intimidad conjunta y extensa, verdadera; quizás, antes de su sonrisa, ella también llegó a pensarlo, pero acaeció el adiós, acaeció la duda y se perdió el instante, la vida misma...

Hay pasiones que nunca llegan a ser más que breves entusiasmos, pero es de esta manera como pueden y deben ser... la mejor forma, quizás, de que se conviertan en un bello recuerdo sin morir ante los estados venideros...

* Una pequeña ficción en medio de la lluvia para aliviar este gris humor del horizonte...


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